Finales de temporada: ‘NEW GIRL’, ‘CÓMO CONOCÍ A VUESTRA MADRE’, ‘COMMUNITY’ y ‘GLEE’

CollageEs mayo. Quienes estudiéis, quizás el plan de Bolonia, en su locura de calendario, ya os haya liberado del primer asalto; o quizás no, y aún venga ahora lo más difícil. Como en marzo no ha mayeado, pues no parece haber nada nuevo en la costa… salvo los upfronts que nos dejarán configurada la parrilla de la próxima temporada (próximamente) y lo que ahora nos incumbe, los finales de las series que hemos estado siguiendo fielmente desde septiembre. Como mis particulares dramas se encuentran, sobre todo, en el cable, mi vida en las generalistas se resumen en comedias, de la más clásica a la más atípica. Aquí va este póker de reseñas de final de temporada.

New girl (2ª temporada): consagración confirmada

Básicamente lo que voy a decir no viene a ser más que la constatación efectiva de las impresiones que ya os comenté poco después del ecuador de esta segunda temporada. Con Cómo conocí a vuestra madre enfilando su último trecho, y ampliamente superada su premisa iniciática, New Girl toma el testigo de sitcom que se empapa de los avatares de la comedia romántica clásica, la que por más de una temporada se retuvo en fase de calentamiento (aunque explotase primero por el lado inesperado). De hecho, las continuas idas y venidas, rizadas de rizo y terceros fallidos de la confirmada como pareja principal de la serie recuerdan a todo lo que nos hicieron esperar para ver por fin juntos a Barney y Robin en aquella,… de la cual, por otra parte, espero que no importe un baile de parejas análogo, pues aquí no tiene pinta de encajar ni a hachazos.

New Girl 2x25Su alocada season finale bien podría valer como final de cualquier relato de enredos moderno. Pero esto es televisión, y mientras no se diga lo contrario, el destino es la promesa de seguir. Si el año pasado aprendimos a querer a Schmidt (el gran tapado del pasado año) tras odiarlo impunemente en sus inicios, en este temporada vemos por fin el despertar de la “bestia dormida”, Nick Miller. Tras mucho tiempo girando en círculos, conocemos por fin sus raíces, sus esencias, esas que le han inyectado en sangre ese carácter agrio y derrotista que le impide desatascar su existencia… y se acaba dando cuenta de que la solución estaba en la chica de al lado, al mismísimo lado. Por esa regla de tres, ¿la 3ª temporada será la de Winston?

No estamos desde luego ante la comedia más fresca, ni la más graciosa, ni la más redonda en sus guiones, ni la más culta, ni la más creativa… pero que, paradójicamente, cada vez tiene un sitio más asegurado en más hogares (y ordenadores), quizás porque lo rematadamente imperfecto de sus personajes nos recuerda lo humanos que somos.

Cómo conocí a vuestra madre (8ª temporada): camino allanado para el final… (esperemos)

Cómo conocí a vuestra madre 8x24En una season finale de infarto, de esas que dejan con un corazón en un puño (y eso que no había vida en peligro), su ultimísimo plano supuso una de las revelaciones más esperadas, caldo de redes sociales on fire, pero cuya naturaleza, en el fondo, tuvo más de mitológica que de verdadero contenido. Porque, siendo sinceros, no deja de ser un fragmento del “quién”, aunque quizás sí el más explícito y el que más llenos nos podría dejar, pero desde luego, llevamos ocho temporadas acumulando pedacitos del mismo. La season premiere nos dio el “dónde” y el “cuándo”. Ahora sólo falta lo más importante, lo que remite a la premisa misma del título de la serie: el “cómo”. Y siendo más exactos, el “cómo” Ted Mosby se enamora (por vez definitiva) y acaba conquistado a esa mujer cuya cara ya conocemos. Tendremos la última temporada para saberlo. Eso sí, me reafirmo es que no es de lejos la revelación más chocante ni sorprendente ni cortante de todas las que nos soltaron en la última entrega, sin anestesia que valiese.

Ya van ocho años y el final está a la vuelta de la esquina. Avanzado el primer acto de esta irregular temporada acusé al relato de seguir en esa pantanosa dinámica de rizar el rizo, heredada de la aún más irregular (y menos lograda) séptima temporada. Irónicamente, a partir de ahí la serie enfiló una trayectoria ascendente, con un fabuloso clímax en la midseason finale, en la línea de los mejores momentos de su historia, y algún que otro episodio épico en el último tramo (sublime despedida de soltero de Barney, al estilo de The game de Fincher). Pasamos por giros evolutivos totalmente inesperados, y definitivamente revitalizantes, como el nuevo trabajo, vocacional, de Lily, así como el enésimo refuerzo de la narrativa episódica más original y creativa de las comedias modernas. Una de las temporadas con menos cameos parece haber curado los peores síntomas de los males recientes de la serie para dejar todo listo para una recta final que promete ser espectacular. Si no me he bajado antes del carro, no lo voy a hacer ahora, sería de locos.

Community (4ª temporada): promoción de curso con dudas y sombras

Community 4x13Desde hace tiempo se venía diciendo que hasta cuándo podría la criatura despojada de Dan Harmon seguir siendo la sitcom más original de las últimas décadas, continuar sorprendiendo a cada rato y abofeteándonos cada poco tiempo con ráfagas de frescura y desbocada inventiva. Su grandiosidad fue siempre su peor enemiga, poniéndose ella misma cada vez el listón más alto, pero bien que dio la talla durante tres temporadas. Ahora bien, cuando apartan a una criatura de su padre y alma creadora, coincidiendo con el inevitable acercamiento a la fecha de caducidad que debe enfrentar todo formato ambientado en un centro de enseñanza, pues lamentablemente hemos tenido que cuestionarnos si Community ya no podía dar más. Salvo en episodios puntuales (y eso que esta temporada sólo ha tenido 13 entregas, la mitad que las anteriores), entre ellos una brillante season premiere que invitaba al optimismo, la gran novedad de este año fue el giro de 180º hacia la introspección emocional de algunos de sus personajes hacia sus propios fantasmas interiores… y resumiéndolo, en el drama personal de Jeff con su padre y la repentina relación de Troy y Britta (que funcionaba mucho mejor como TSNR, sí). Dudo mucho que este vuelco dramático de una serie que siempre se supo mantener al margen de eso fuese lo deseado por sus fieles.

Ni siquiera una trama más durativa como la de un Chang al que no sabían ya dónde meter acabó explotando su potencial y se resolvió de una manera bastante anodina y repentina. La season finale olía a leguas a déja vu, a refrito, a artista incomprendido mirándose el ombligo (aunque no dejó de resultar original y divertida, todo sea dicho). Hasta creo que ha sido positivo que esta temporada haya durado la mitad que las anteriores. Eso sí, no he dejado de alegrarme por una renovación que parecía ya imposible, así que espero que la crisis derivada de la salida de uno de los personajes (y la “promoción” de otro de ellos) se convierta en una oportunidad para que la serie explore nuevos desvíos friki-narrativos. Porque, si existe una serie en la televisión que puede convertir su propia caducidad y repetitividad en un recurso para la invención creativa, esa no es otra que Community.

Glee (4ª temporada): Progresa Adecuadamente

La primera hornada de Glee 2.0 se puede sintetizar en que “lo nuevo” guarda paralelismos con lo que ya habíamos visto durante tres años, pero logrando tener su vida propia en un microcosmos ya asentado, mientras que en “lo viejo” ha primado con todas Nueva York por encima de lo(s) demás. Es curioso que, en esto último, Glee pareciéndose parcialmente a Smash, la serie que pretendía ser su versión adulta (pero fracasó en el intento… tras una reválida). En ese relato, aún iniciático, de la lucha por los sueños propios en una ciudad absorbente pero al mismo tiempo caníbal, surgieron dos sorpresas agradables, como fueron los personajes (cameos durativos) de Kate Hudson y Sarah Jessica Parker, sobre todo la primera, en la línea de la más severa Lydia Grant. Por otra parte, se echó en falta una mayor presencia de los graduados que no escogieron Nueva York como destino ni se quedaron en Lima, en especial Puck y Quinn, dos personajes que siempre dejan con ganas de más.

Glee 4x22La gran diferencia de la nueva generación de coristas con la anterior es el escaso baile de idilios y relaciones, que se ha movido más en la esfera de los más veteranos del McKinley, ya acostumbrados al shipping masivo y multidireccional como para apartarlos ahora del mismo. El historial de los novatos se resume básicamente en un cuadrángulo con mucho de déjà vu que aún tendrá que explotar en temporadas sucesivas (habrá por lo menos dos más, como se confirmó en la última renovación). Pero lo que no parece tan fácil es que estos sean capaces de llevar el peso de la serie en los fragmentos del McKinley, sin condenarla a una mudanza forzosa a Nueva York. El gran debate entre la continuidad de los personajes frente a la del espacio está más a prueba que nunca… aunque de momento queda solventada la papeleta.

Esta cuarta temporada, de transición delicada pero finalmente solventada, fue de menos a más, relativizando incluso el peso de sus episodios de competición (habitualmente los principales focos de intensidad), que en este cuarto volumen han sido sin duda los peores de su historia. La serie prefirió en cambio tirar por derroteros inesperados, alcanzando su punto más álgido con un episodio sorprendentemente tenso y silencioso, que simulaba un asalto del instituto a lo Columbine, que nos dejó con el corazón en un puño y se convirtió desde luego en la entrega más atípica de cuantas hayan salido. Se desinfló algo desde entonces, resolviendo de manera repentina, facilona o simplemente poco brillante los conflictos del segundo ecuador de temporada. Pero eso sí, ha pasado, por ahora, la gran prueba del algodón, la de saber que hay vida más allá de la graduación sin que los graduados desaparezcan, sino estando estos más vivos que nunca y en la cresta de cumplir sus sueños… su propósito desde el primerísimo episodio.

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