MIDSEASON 2012: ESTADO DE LA SITUACIÓN Y APUESTAS

Estado de la situación: sólo el cable rescata el panorama

Ya se han pasado otras Navidades sin apenas darnos cuenta. E incluso más: aún parece ayer cuando nos frotábamos las manos ante la llegada de la nueva temporada televisiva, con estrenos, tanto en generalistas como en cable, que prometían mucho, además del regreso de esas veteranas a las que somos tan devotos. Pero lo cierto es que, lejos de invertirse el precedente negativo de 2010, el panorama fue a peor, y en líneas generales, sólo las apuestas del cable estuvieron a la altura, incluso superando las expectativas y rompiendo los moldes, caso de Boss (Starz) y sobre todo Homeland (Showtime), que en esta época del año tan prolija en listas de lo mejor y lo peor, entregas de premios y más listas, figura casi con unanimidad entre los primeros puestos, y su protagonista, la “cinematográfica” Claire Danes, tiene todas las papeletas para levantar el Globo de Oro el próximo día 15.

Globos de Oro que volverá a presentar, para regocijo del espectador desprejuiciado y con sentido del humor, el hilarante e incorregible Ricky Gervais, que también este último trimestre, desde el otro lado del Atlántico, ha vuelto a demostrar porqué cuenta con un asiento fijo en el Olimpo humorístico moderno con Life’s too short (BBC), la comedia televisiva del año, el mockumentary definitivo, llevado hasta sus mayores extremos de autoridiculez, grosería, deslenguamiento y burla despiadada de las mayores miserias humanas (HBO, coproductora, emitirá en Estados Unidos los siete episodios de la primera temporada a partir del 19 de febrero). Gervais volverá a dejar con cara de póker a Hollywood conduciendo una gala en la que también tendrán presencia las debutantes y controvertidas American horror story (FX) y Enlightened, genialidades incomprendidas para unos, pestiños sobrevalorados para otros, en especial la segunda, que recibe elogios de la crítica y de los certámenes de premios mientras a lo largo de la blogosfera ya se le ha fijado a fuego la etiqueta de “peor serie que ha parido la HBO”. En la zona templada se encuentra Hell on wheels, western de la AMC que ya ha renovado, pero que todavía no acaba de encontrar su mejor tono; dictaremos sentencia en un par de semanas, con la season finale.

La HBO se siente de nuevo en las alturas, recuperándose del palo de los Emmy y copando la primera línea de todos los certámenes de premios y nominaciones con las colosales Juego de tronos y Boardwalk Empire (que recientemente finalizó por todo lo alto y con un asombroso desenlace su segunda temporada, no exenta de discusión en un clima general de admiración) y la intimista y neurótica Enlightened. Pero detrás de tantos laureles se ha marcado un punto de inflexión negativo, en su heterogénea y difusa pero nunca multitudinaria carta de comedias, al cancelar de un plumazo tres de sus productos más auténticos en esta línea, con un nicho de público fiel e infalible: Buscarse la vida en América, Hung (que se despedirá con la tercera nominación consecutiva al Globo de Oro para su protagonista, Thomas Jane) y, la más dolorosa de todas, nuestra querida Bored to death, que pese a la evolución dramática, demostró que aún tenía mucho que contar y que hacer reír.

¿Todo por qué, como diría el amigo Mourinho? Para renovar la savia y dejar sitio a sus próximas propuestas, que llegarán a partir de abril: Veep, comedia política del británico Armando Ianucci, en la línea de sus aclamadas The thick of it e In the loop, que supone el regreso de Julia-Louis Dreyfus (Seinfeld, Las aventuras de Christine); y Girls, dramedia juvenil urbanita producida por Judd Apatow: a ver si, en el “paraíso” del cable, a la tercera va la vencida en televisión para el gurú de la comedia cinematográfica moderna. Pero volviendo a lo anterior, ¿era necesario desvestir a un santo para vestir a otro (especialmente cuando los defenestrados tenían tanta devoción de un sector irreductible de feligreses) en un canal tan asentado y económicamente “independiente”? Casi seguro que no, pero eso ya es otra historia y la verdad es que no motiva mucho meterse en ella.

Mientras tanto, en las generalistas, varias de nuestras apuestas se las iban pegando una tras otra, tanto las más arriesgadas como aquellas con cierta fiabilidad. The Playboy Club (NBC) era la crónica de una muerte anunciada antes de nacer (duró tres episodios). Pan Am (ABC) se desinfló progresivamente en números (y luego también en narrativa) después de su estreno y sólo le falta el golpe de gracia (recibió el encargo de un episodio más sobre los 13 iniciales en lugar del tradicional back nine, lo que tiene toda la pinta de despedida). Terra Nova (Fox) se convirtió en una de las decepciones del año (sus cifras además tampoco eran para echar cohetes) y su renovación está en vilo. Allen Gregory (Fox) demostró ser demasiado pseudo-intelectual (no deja claro si intencionadamente o no) para las audiencias masivas, además en un franja y cadena donde las comparativas con sus veteranas compañeras la iban a aniquilar, y si finalmente obtiene la reválida será contra todo pronóstico. Ringer (The CW) fue y sigue siendo denostada hasta la saciedad, pero sobrevive dentro de la precariedad endémica de su canal y de su condición de placer culpable y de cutrez de culto.

Por otro lado, Person of interest se asentó, dentro de la buena estela de la CBS, como lo que es y prometía ser, un procedimental policial, dejando decepcionados a los que todavía seguían esperando algo diferente. Once upon a time (ABC), de las últimas en aterrizar, sorprendió en cuanto a números convirtiéndose en uno de los estrenos más exitosos del año en televisión en abierto, arrastrando más público del que se le presuponía con una propuesta un tanto rebuscada y minoritaria para un canal masivo. Y New girl (Fox), pese a no terminar de lidiar del todo bien con la alta expectación que despertó (su factor star-system, de orientación indie, se extendió a los Globos de Oro) y todavía en fase de definición, fue de las primeras en recibir el encargo de temporada por completa y se convirtió sin duda en la novedad del año en la liga de las sitcoms, junto con la hilarante y “retrógrada” 2 broke girls (CBS), que recupera entre risas enlatadas (como toda comedia de la cadena) y humor deslenguado la mejor esencia televisiva de los ’90 (y finales de los ’80).

Abriendo el arco hacia el espectro completo de estrenos, anunciados allá por los upfronts de mayo, en la que ya ha habido varias bajas, muchas de ellas completamente comprensibles, y en la que apenas destacaron, además de las anteriormente mencionadas, el culebrón de ABC Revenge (con un creciente ejército de defensores a capa y espada), y en menor medida, las comedias Up all night (de lo poco positivo para NBC) y Suburgatory (ABC), la valoración general es bastante preocupante. Veremos si con las novedades reservadas para la midseason, algunas de ellas con muchas esperanzas detrás, incluso desde antes de los upfronts, no tenemos que depender sólo del cable para rescatar esta temporada. De momento, uno de los títulos más prometedores, Awake, se ha quedado en la nevera, por ahora sin más noticias. Esta vez optaremos por un criba general, metiendo en el mismo saco cadenas generalistas y de pago, esperando que el próximo estado de la situación sea más esperanzador. Allá vamos entonces.

Las recuperaciones de enero: 8 apuestas para el nuevo año

House of lies (8 de enero): ayer mismo, junto a los regresos de Californication y Shameless, se se estrenó una ambiciosa propuesta de Showtime, en pleno proceso de redefinición. Con Homeland ya han demostrado, de manera sobresaliente, que saben hacer mucho más que personajes controvertidos y polémicos y premisas políticamente incorrectas sin demasiada evolución. Esta comedia laboral, de tono negro oscuro, y el aroma a sarcasmo flotando en cada plano, parece importar su concepto del punto de partida de la excelente Up in the air, pero despojado de todo ápice de tragedia, reflexión social y sentimiento de culpa y vacío de los protagonistas (aunque nadie nos niega que vayan a tirar por esas direcciones a partir de algún momento).

Emulando al “séquito” de Vincent Chase en las altas esferas ejecutivas de todo Estados Unidos, Marty Kaan (Don Cheadle) lidera un grupo de consultores corporativos que aprovecharán la mínima situación para hacer negocio con sus sabios consejos y soluciones. El aroma a ironía y sarcasmo flota en cada plano. Entre reunión y reunión, tampoco pierden coba para disfrutar de las diversiones mundanas pero en versión deluxe: aunque Showtime diversifique sus propuestas, sus valores más de base siempre estarán presentes en mayor o menor medida. Acompañan a Cheadle Kristen Bell (Veronica Mars, Héroes y la voz de Gossip girl), que vuelve a la primera línea televisiva tras unos años centrada en el cine, y la omnipresente secundaria Dawn Olivieri (Cómo conocí a vuestra madre, True blood, Californication y también Héroes).

La tapadera (The firm) (8 de enero): la televisión se ha convertido definitivamente en el nuevo medio audiovisual favorito de la literatura. Las mayores posibilidades narrativas de los formatos episódicos han provocado que, en los últimos años, obras densas como Los pilares de la Tierra o sagas como Canción de hielo y fuego (Juego de tronos) se conviertan en imágenes mediante una serie (o miniserie) y no una película, o saga de películas. En esta coyuntura, un literato tan aclamado y popular como John Grisham no podía tardar en llevar su particular visión del thriller judicial a la pequeña pantalla, ahora con todas las de la ley (nunca mejor dicho), tras la fallida El cliente, mediante la continuación de la novela que lo llevó a la fama, y que a la vez pasó por una notable adaptación hace casi ya dos décadas, con un aún joven Tom Cruise de protagonista y un pre-decadente Francis Ford Coppola tras las cámaras.

Seguiremos, diez años después de los eventos del texto original, al abogado Mitch McDeere (Josh Lucas), que volverá a la carga de la lucha contra la corrupción judicial tras un decenio en la sombra y con su vida, y la de su familia, en peligro constante. Conducirá la serie, bajo la supervisión del propio Grisham, Lukas Reiter, guionista experimentado en procedimentales judiciales de primer orden, como El abogado y Boston Legal, ambas de David E. Kelley, el equivalente televisivo a Grisham, antes de que hipotecase su reputación con una propuesta tan marciana y abocada a la pifia como Wonder Woman. Completan un reparto de caras conocidas Molly Parker (Deadwood, Nueve vidas), Callum Keith Rennie (Battlestar Galactica, Californication) y la incansable Juliette Lewis (Asesinos natos). Una apuesta sobre seguro de una NBC más que necesitada, que tras la series premiere, la trasladará, hasta nuevo aviso, a la noche de los jueves, junto a su bloque de comedias, con el regreso de 30 Rock y la ausencia inicial de Community, que aunque sólo sea una medida temporal, es más que preocupante a medio plazo (recordemos por tanto su campaña de salvación, aún no es tarde).

The finder (12 de enero): ya los procedimentales suelen ser apuestas aseguradas, y si encima provienen, a modo de spin-off, de una serie veterana y más que afianzada, habiendo ya sido su “piloto” testado de manera encubierta como un episodio de aquella, muy mal hay que hacerlo para no alcanzar unas cifras, por lo menos, aceptables. Un episodio homónimo de la pasada temporada de Bones nos introdujo en la particular vida y obra de Walter Sherman (Geoff Stults, Siete en el paraíso), veterano de guerra con la habilidad, sobrenaturalmente mejorada, de rastrear y encontrar todo lo que se propongan, ya sean personas u objetos. Una extraordinaria virtud que la CIA y demás entes de inteligencia no dejan escapar.

Pero al igual que en la serie madre, la trama trascenderá el mero procedimiento y contará con subtramas y subtextos constantes, ya sea en forma de tensión sexual (análoga a la de Bones) entre el protagonista y la agente judicial con la que suele colaborar (Mercedes Masohn, Chuck), o la relación con su poco canónico abogado y propietario de un bar en Florida (Michael Clarke Duncan, La milla verde), en plena reconstrucción de su vida tras una gran tragedia familiar, que a su vez lidiará con una problemática adolescente (la debutante Maddie Hasson) a la que emplea y, de algún modo, apadrina. De los mismos responsables de Bones, sustituirá a esta en los jueves de la Fox tras el parón por el embarazo de su protagonista, Emily Deschanel.

Napoleon Dynamite (15 de enero): hay comedia de animación más allá de Groening y McFarlane, o al menos eso deben pensar en los lares de la Fox, pues cada año siempre buscan una quinta en discordia que refuerce el bloque de sitcoms animadas del domingo, feudo indiscutible de la cadena de Murdoch desde hace tiempo. La pasada midseason lograron asentar una segunda línea estable con Bob’s Burgers, que volverá a partir de marzo (sucediendo a esta que nos ocupa tras su breve emisión planificada, tipo “temporada cero”) y el año que viene empezará su primera temporada completa, de septiembre a mayo. Tras el más que relativo fracaso, en otoño, de Allen Gregory, en un lugar totalmente equivocado y también sin demasiado brillo propio, tendrán una nueva oportunidad con la adaptación a la animación de la particular y sui generis comedia indie homónima, título de culto que en 2004 encandiló y aborreció a partes iguales con su surrealismo provinciano. Desarrollada por los autores de la película, el tándem (y matrimonio) de Jared y Jerusha Hess, y el protagonista de ambas, Jon Heder (Escuela de pringaos), bajo la supervisión del siempre eficiente Mike Scully (Los Simpson), esta primera temporada contará con seis episodios y todas las voces del reparto original en sus respectivos personajes, cada cual más hilarante y absurdo en una apacible localidad rural de Idaho.

Alcatraz (16 de enero): sin duda, la novedad más esperada de la temporada entera por la mayoría de la comunidad seriéfila internacional. La “nueva Lost” de rigor que aparece cada año, con el desafío de convertirse en la nueva serie de culto mundial y el sempiterno sambenito de las altas expectativas como gran enemigo interno (máxime en la Fox, cuya potente maquinaria promocional sabemos todos cómo se las gasta). Esta vez, la manida etiqueta, maldita (recordemos los sucesivos fiascos de FlashForward y The event, cada cual más aparatoso), queda más justificada: no tanto por la presencia, en la producción ejecutiva, del exitoso aunque controvertido J.J. Abrams, así como sus habituales socios Jack Bender y Bryan Burk, créditos de relevancia más bien testimonial y que responden mayormente a razones de apadrinamiento que a una verdadera supervisión creativa; sino más bien por tener entre sus creadores y showrunners a Elizabeth Sarnoff, guionista habitual en la serie de la isla, y a ese amuleto interno, el orondo y querido Jorge Garcia (el mítico Hurley), completando el trío protagonista junto al veterano Sam Neill (algo gafe en televisión últimamente, participante en las fallidas Crusoe y Happy town) y la ascendiente Sarah Jones (secundaria en Big love y Sons of Anarchy).

A diferencia de la mayoría de ficciones situadas en la prisión más famosa del mundo, no estaremos ante un relato carcelario propiamente dicho, sino más bien un thriller con tintes sobrenaturales. La premisa de partida, que recuerda, en parte, a Shutter Island, consiste en la llegada del trío protagonista para investigar el misteriosa regreso de multitud de prisioneros y guardias en la cárcel medio siglo después de su desaparición. Completan el reparto ilustres viejos lobos como Robert Forster (Jackie Brown), o rostros de esos que “suenan”, como Santiago Cabrera (el pintor agorero de Héroes, en la que también participó Forster). La premiere será un capítulo de doble duración, para empezar con fuerza.

Unsupervised (19 de enero): más animación para el asador, y siempre en Fox, aunque esta vez, en su filial de cable, FX. Un hábitat a todas luces más propicio para el humor más incorregible, grosero y lenguaraz fuera de los cánones Groening-McFarlane, más en la línea de Beavis y Butt-Head. De hecho, su creador proviene de casa: David Hornsby, el desfasado Padre Cricket en Colgados en Philadelphia, una de las comedias de nicho más longevas. Como precedente negativo, el mismo Hornsby se la he pegado esta misma temporada, como creador e intérprete, en How to be a gentleman, fallida sitcom de la CBS con una premisa sin salida alguna que incomprensiblemente pasó el filtro de la producción, para luego toparse con el único destino al que podía derivar en un mundo en el que aún existe la lógica. El propio Hornsby y Justin Long (La jungla 4.0, New girl) pondrán las voces al dúo protagonista, que entran en los años locos de la adolescencia sin ningún tipo de supervisión paterna, tal como reza el título. En el reparto vocal también podemos encontrar a la todoterreno y prolífica Kristen Bell.

Luck (29 de enero): probablemente la más envidiable y apetecible ficha técnica de una serie en toda la historia, con permiso de Boardwalk Empire. Sólo podía ocurrir en la HBO, que deposita en los dramas toda la confianza y empeño que niega, en el mismo nivel, a sus comedias. El maestro de ceremonias no es otro que David Milch, alma creativa superior de Deadwood, una de las “culpables” de que el canal de cable ostente la posición en la que se encuentra. Michael Mann, uno de los artesanos de Hollywood más admirados por la crítica en los últimos años, vuelve al medio en el que nació y donde desarrolló sus primeros grandes logros visuales, con el clásico ochentero Corrupción en Miami. Mann firma el piloto (preestrenado el pasado diciembre) y forma parte de la producción ejecutiva, junto al propio Milch y el reputadísimo guionista Eric Roth (Forrest Gump, Munich, El curioso caso de Benjamin Button), que ya trabajó codo a codo con el cineasta en El dilema y Ali, cuya pluma ha escrito, asimismo, uno de los episodios, un total de nueve en esta primera temporada, que llenará el hueco entre los dos grandes pilares del canal (Boardwalk Empire y Juego de tronos). El equipo de realizadores cuenta además entre sus filas con notables nombres como Terry George (Hotel Rwanda) y experimentados “residentes” de la cadena como Allen Coulter o Brian Kirk. Luego, el reparto es, simplemente, para quitarse el sombrero. encabezado con el que seguramente sea, con permiso de Nicholson y De Niro, el mejor actor del mainstream en las últimas cuatro décadas, Dustin Hoffman. Por si tan mayúscula presencia no fuese suficiente, encontramos también a Nick Nolte, Michael Gambon y Joan Allen, además de rostros más televisivos como Dennis Farina o Kevin Dunn. Palabras mayores, con todas las letras.

De nuevo, la pequeña pantalla llega a donde la grande no puede, o no quiere. El subgénero “hípico”, si es que se puede considerar de esa manera, lleva tiempo clamando, desde una admiración más discreta, una resurrección que no daba llegado. No hablo ya de los relatos de superación y de empatía hombre-animal que puedan aflorar, sino de las grandes posibilidades narrativas, en todos los aspectos, que posee un hipódromo (con ese máximo exponente que es Atraco perfecto, de Stanley Kubrick). Y por suerte, parece que Luck va en esa dirección, ofreciéndonos un relato de historias cruzadas, en ese punto de encuentro del hipódromo y sus diferentes parajes, escenario estructural y también significativo, en la medida en que alberga toda esa dimensión oscura, criminal y corrupta detrás de las apuestas hípicas. El protagonista, Hoffman, tras cuatro años en prisión, se verá envuelto, por activa y por pasiva, en numerosas disputas de poder y dinero en la sombra de un de los deportes más populares en el mundo anglosajón.

Smash (6 de febrero): una más con los créditos de producción de Steven Spielberg (también participa en The river, en esta misma hornada), que no alcanzado en televisión el estatus de Rey Midas que posee, a pleno derecho, en el cine. En la ciencia-ficción, una de sus especialidades, ya lleva dos semi-pifias seguidas, Falling skies y Terra Nova, las grandes decepciones del año (digo “semi” porque la primera está renovada y la segunda, aunque de destino incierto, no está ni mucho menos muerta). Esta vez, renuncia a cualquier impronta, inducia o espontánea, y se limita a apadrinar una serie en la que el tándem Craig Zadan-Neil Meron, exitosos productores de musicales cinematográficos como Footloose (y su reciente remake), Chicago y Hairspray, supervisará a la dramaturga y guionista Theresa Rebeck (Policías de Nueva York, Ley y orden). El relato dista mucho de esa etiqueta de Glee adulta” que se le lleva colocando desde que apareció el proyecto. Aquí el musical no es sólo medio, sino fin en sí mismo, ya que en la serie de Ryan Murphy, la música era más bien el salvoconducto de supervivencia social y cotidiana de unos cuantos adolescentes inadaptados (al menos, en su concepto original, el que dio la sorpresa en 2009 y atrapó a su amplio ejército de fans, los gleeks).

Inevitablemente, importará algunos aspectos de la serie adolescente, como la reedición en clave Broadway de clásicos pop (de manera más eventual que normativa) y las fusiones visuales de niveles diegéticos en los números. Pero las verdaderas influencias se encuentran más bien en clásicos como Ha nacido una estrella o Flashdance, así como toques de la mayostática Eva al desnudo. Convergen realmente dos grandes tramas: el arquetipo de la talentosa aspirante provinciana que busca cumplir su sueño de triunfar en Broadway (la novata Katharine McPhee, salida de American idol), y la puesta en marcha de la rocambolesca idea de un musical sobre la figura de Marilyn Monroe, con el correspondiente choque de egos creativos entre la dramaturga (Debra Messing, Will y Grace), el director (Jack Davenport, FlashForward) y la tenaz productora (la veterana Anjelica Huston), que cristalizarán de manera aguda a lo largo de las audiciones. Bases clásicas para una mezcla inédita en televisión. Atención: podemos estar ante la nueva criatura favorita de los hogares estadounidenses, y por extensión, europeos, aunque el factor riesgo sea más que patente y el historial reciente de la NBC sea para echarse a llorar.

Pues lo dicho: esperemos que, por el bien de todo espectador curioso de este planeta, el karma catódico no nos contradiga allá entrada la primavera, momento de reflexión previo al final de temporada. Para mayor información, os dejo con la lista completa de estrenos confirmados, así como con la nueva parrilla del primetime generalista estadounidense, con algunas veteranas cambiando de día y franja, y en la que podréis comprobar los renovados duelos a cada hora. ¡¡A ver ficción se ha dicho!!

 

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Comments
Una respuesta to “MIDSEASON 2012: ESTADO DE LA SITUACIÓN Y APUESTAS”
  1. camila dice:
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