INCÓGNITA… ¿POR QUÉ? – WEEDS

WEEDS – 7ª TEMPORADA

Han pasado ya dos semanas desde que Weeds clausuró su séptima temporada, la que en teoría iba a ser la última, dejándonos boquiabiertos de par en par y sin anestesia con su rocambolesca última secuencia, añadido ¿necesario? a la resolución lógica de las tramas de la temporada, y lo que es peor, todavía sin noticia alguna de su renovación. Una disyuntiva de sólo dos opciones, siendo una de ellas que nos dejen sin los Botwin de esta manera (que esperemos, y aquí sí englobo a todo telespectador, real o potencial, que no). Decidí dejar madurar este gran choque argumental en mi cabeza, y en mi subconsciente, esperando que en cualquier momento Showtime se dignase a lanzar, cuando menos, alguna pista sobre el futuro de la serie: ya no tanto el qué ni el cuánto, ni el cuándo, sino el cómo, y sobre todo, el porqué. Pues nada de nada, y la conmoción sigue intacta, convirtiéndose progresivamente en indignación. ¿Hasta qué punto es justificable emular a Dallas y su archi-legendario “¿Quién disparó a J.R.?”? Un incógnita tan abrupta e inesperada sólo puede entenderse como un escape, un salvoconducto, un remiendo, un giro radical para reconducir un rumbo en círculos del que paradójicamente parecían estar saliendo en la segunda mitad de la temporada.

Al igual que otros estandartes de Showtime como Californication, o Dexter, la serie de Jenji Kohan demostró poder dar lo mejor de sí misma justo cuando los signos de estancamiento y cansancio empezaban a caminar por la línea de lo alarmante. Como comentábamos en el inicio de temporada, a partir de su cuarto año el relato tomaba la forma de un tren a toda velocidad y sin paradas, que sin embargo esquivaba los descarrilamientos in extremis. Pero quizás toda licencia tiene un límite, y Weeds está cada vez más cerca de él, si es que no lo ha alcanzado ya con este final, o incluso antes. Sin embargo, este giro rocambolesco llega justo cuando el argumento, con sus múltiples ramificaciones, había alcanzado la estabilidad, fluidez e intensidad de la que adolecía en sus primeros compases de temporada, con la preocupante sombra de la indefinición y la morosidad acechando. Entonces, parafraseando al personaje más controvertido (a la par que carismático) del panorama futbolístico europeo, ¿por qué? ¿A qué ha venido a cuento un giro tan (aparentemente) gratuito?

Los diferentes arcos narrativos dispuestos este verano habían llegado a buen puerto, y la serie ganaba en cohesión y empaque con el avance de los episodios. Incluso la recuperación de personajes dejados atrás hace tiempo, una sorprendente regresión que muchos vieron como signo de debilidad, acabó siendo un empuje hacia delante, a la par que una resolución de cuentas del relato con su propio pasado, algo necesario para confluir en un hipotético final, que debería haber llegado. He aquí la clave: quizás los propios creadores estaban tan inseguros acerca de la continuidad de la serie, ya fuese deseada u obligada (lo que parecería muy extraño en un canal de esta envergadura), que tras fingir caminar hacia ese final y luego recular de manera discreta y disimulada (un movimiento maestro, todo hay que decirlo), empezaron a volverse crípticos sobre el horizonte a medio plazo, y para ocultar su propia falta de resolución, su inseguridad sobre los derroteros de su propia criatura, hasta que determinaron salirse por la tangente, tal cual Perdidos en su fase final, y espetarnos un monumental cliffhanger, pretendida fuente de teorías y cábalas que copará el debate interno sobre la serie, porque el externo, desde luego, es el que aquí desplegamos, enfocado en el “¿por qué?” y el “¿hasta cuándo?”. Si hubiesen llevado a cabo una política de comunicación más honesta y valiente, el final se hubiese recibido de otra manera.

Weeds siempre se ha caracterizado por sus finales de temporada cortantes e imprevisibles, muy arriesgados pero en definitiva eficientes, pero aquí se han pasado de rosca. Porque se pueden pensar decenas de alternativas mejores, justo cuando, durante los primeros compases de ese epílogo que echó el cierre de manera tan controvertida, el conjunto diegético de de la serie, su amplia gama de personajes, se mostraba en un estado de convergencia, equilibrio, tranquilidad y hasta felicidad, que bien habría valido para un final, o cuando menos como su inmediata antesala. Una temporada en la que la serie, a nivel de intriga, se ha metido más en la boca del lobo que nunca, y a nivel ya más connotativo, ha recuperado esa lograda sátira sobre la media y alta burguesía norteamericana de las primeras temporadas, llevándola al siguiente nivel, al mismo tiempo que arremetió, sin pelos en la lengua, contra el sistema carcelario, el judicial, los entramados financieros en las altas corporaciones e instituciones (es decir, las raíces y tronco de La Crisis), la universidad, la policía (con un jugoso topo para la posteridad), y así un largo etcétera. Y aunque echó mano de viejos conocidos, así como de los siempre interesantes secundarios de temporada, logró definir con más precisión las relaciones y el propósito de los personajes principales, hasta cierto punto, asignatura pendiente de la serie en sus últimos años.

Así descrito, parece que hemos tenido una buena séptima hornada, al fin y al cabo. Lo que no hace más que reafirmar de lo desacertado tanto del final como del secretismo de la producción, capaz de tirar abajo el castillo de naipes y dejarnos con un mal sabor de boca precisamente cuando la tarta sabía más rica. A ver qué nos deparan las próximas noticias, que por el bien de la serie, no deberían hacerse esperar mucho más. Todo indica que optarán por la continuación, que de no llegar sería contra todo pronóstico. Sólo digo que otra tanda entera de doce o trece episodios puede ser excesiva.

 

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Comments
3 Respuestas to “INCÓGNITA… ¿POR QUÉ? – WEEDS”
  1. Teléfila dice:
    Como escribí, el final es bueno siempre y cuando haya otra temporada que al empezar esta séptima yo pensaba que eras la última. Vale, no lo sabemos, pero de haberse confirmado con el brindis final y la sintonía d elas tres primeras temporadas tars un fundido a negro hubiese sido un gran broche final. Pero no, aún no estando seguros de si seguirán o no un año más, nos dejan este cliffhanger en el que no sabemos si han disparado a Nance, si han disparado al del rifle y quién es el misterioso personaje que se esconde entre los arbustos.

    Por ello creo que tars una temporada algo extraña e irregular que parecía que no iba a ninguna parte, necesitamos aunque se amedia temporada para que las aventuras y desventuras de los Botwin queden aclaradas. Una temporada en la que la relación entre Nance y su hermana podría ser una trama grandiosa.

  2. JULIO C. PIÑEIRO dice:
    Se acabó la incertidumbre, y tendremos al clan de los Botwin por una octava temporada. Eso sí, ni una sola pista acerca de si esta será o no la última. ¿Hasta cuándo se podrá estirar el chicle?

    http://www.thewrap.com/tv/article/weeds-renewed-eighth-season-32698

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  1. […] ya destilaba agotamiento y una season finale tramposa y desleal que despertó las iras de muchos (yo el primero), la dramedia de Jenji Kohan, referencia, pese a todo, de la ya caduca “edad de oro de las series […]


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