EL GRAN EVENTO HA LLEGADO – DOMINGOS EN SERIE

DOMINGOS EN SERIE – 07-08-2011 (I)

Muchos de los que seguimos True Blood semana a semana nos cuestionamos continuamente el porqué, nos cuesta justificarlo de cara a otra gente que la odie o que la ignore, y al llegar cada domingo-lunes, nos lo pasamos como enanos con la entrega semanal, por mucho que cada vez todo parezca una comedia absurda desbocada, como los Monty Python adaptando a Lovecraft con una buena cantidad de alucinógenos en vena. Pero sí hace gracia, por supuesto, engancha, y ninguna como ella sabe y huele tanto a verano. Y encima, el episodio de esta semana marca el que parece el gran punto de inflexión de la temporada.


True Blood 4×07 – Cold Grey Light of Dawn

Por si todavía cabían dudas, esta serie ya ha perdido completamente el norte en cuanto a sus premisas iniciales. Cada semana vemos que se expande más este híbrido heterogéneo e hiperactivo de Algo pasa con Mary, Vampiros de John Carpenter, Las brujas de Eastwick y a saber cuántas cosas más, que parece dirigido por Robert Rodriguez (ya tarda, por cierta) en un spanglish con remiendos de latín vulgar. O lo que es lo mismo, la bizarrada máxima, lo cual no es necesariamente malo en absoluto, y menos si, como efectivamente ocurre, marcan muy bien los tiempos y los momentos clave del “gran marco”, esos grandes eventos sobre los que escribía no hace mucho Pere Solà en su blog Crítico en Serie, de obligada lectura. Una gran guerra de entes sobrenaturales, tejida desde la season premiere, y que ahora queda abocada su clímax, vía un cliffhanger de esos que dejan huella. Un evento, una confrontación letal irreversible en la que, por primera vez, los vampiros partirán con clara desventaja, siendo sus enemigos de turno mucho más poderosos que una muchedumbre mediáticamente manipulada, una secta de fanáticos descerebrados o un puñado de licántropos de poca monta.

Lo mejor de todo es que la amenaza no reside más que en su propia kriptonita, en su particular fruto prohibido, y por ende, deseado, que ya se nos anticipó a finales de la pasada hornada: el sol. La gran batalla ya es inevitable, pero los dos bandos todavía no han descubierto a las que pintan y sugieren como sus armas clave: en el lado de los vampiros, la enamorada protagonista, la magnitud de cuyo poder todavía se desconoce, y que por su propia condición de hada (la cual ya comprobamos que de idílica sólo tenía la pantalla), la convierte, por definición clásica, en antagonista del otro bando; los brujos y brujas, dominadas por un espíritu medieval que ha tomado la forma corpórea de la zumbada de Marnie, todavía no llamado a filas a su mejor soldado, un Lafayette que parece haber tenido la revelación que le hacía falta, y en la recámara, de manera totalmente hilarante y (auto)burlesca, ese bebé diabólico pirómano, del que aún no sabemos qué es capaz de hacer, pero que de momento, ya ha dado al cocinero chamánico el empujoncito casi definitivo, materializando la sangre cajun que lleva dentro.

Con tanto movimiento de ficha, y un jaque en toda regla, la esfera erótico-sentimental se mantuvo en un segundo plano, pero con los necesarios avances. Bill sale definitivamente del triángulo amoroso con vértice en Sookie, ocupando Eric su lugar ya en pleno derecho, paradójicamente, cuando las dialécticas de poder entre ambos se han invertido por completo. Así pues, falta el rol de pretendiente, por ello se empieza a preparar el terreno para la entrada de Alcide. Mientras tanto, con Jessica en fuera de juego, su ostentador y su aspirante, los dos amigos de toda la vida a punto que entrar en una descarnada lucha por sus huesos, y su sangre, sirven el preclímax del conflicto mediante una conversación profunda, con tensión latente y asimetría en los puntos de vista. Un triángulo que toma un giro inesperado cuando a Jason lo invoca la vinculación sanguínea y se traslada hacia el frente del cliffhanger.

Llegados a esta situación, todo lo que no esté directamente relacionado o bien con esa gran guerra sobrenatural, o bien con ese inestable mapa de relaciones, se puede considerar relleno, y así ocurre con los cada vez más desaprovechados hermanos cambiantes y con el nuevo proyecto de pareja que nos sugirieron el pasado episodio: Andy y Holly. ¿En serio que la trama del tráfico y consumo de V va a conducir a algo algún día? Los que sí hemos quedado sedientos hemos sido los propios espectadores, pero por ahora, nuestra única metadona tiene forma de promo.

 

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2 Respuestas to “EL GRAN EVENTO HA LLEGADO – DOMINGOS EN SERIE”
  1. la verdad hasta ahora me entero de esto parece muy buena la idea a esperar a este fin de semana a ver que tal
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  1. […] contribuido, en mayor o menor medida, al tronco principal, que finalmente acabó cristalizando en esa gran batalla que se preveía, aunque no de manera tan inmediata y directa. Otra como la del bebé diabólico […]


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