CINCO TEMAS PARA CINCO FINALES (III): ELTON JOHN – THE ROCKET MAN / BSO de CALIFORNICATION (2007-)

Elton John – The Rocket Man (Californication – final de la 3ª temporada)

Llegamos al ecuador de nuestra lista de cinco finales musicales antológicos, entrando ya en los puestos del podio. El bronce se lo lleva mi final de temporada (que no absoluto) preferido, por encima de cualquier otro, incluso de aquellos monumentales cliffhangers que cerraron las tres primeras temporadas de Perdidos. Porque este momento es mucho más que eso, no se trata de un gran giro, de una inyección de intriga, expectación y ansia espectatorial. Esta finale nos transporta directamente al mundo de las emociones humanas más profundas y descarnadas. Las ficciones seriadas que se inscriben en ese difuso y amplio género de dramedia no tienen igual a la hora de salirse de su tono general de informalidad o desenfado, al margen de su grado de profundidad y significación, para desnudar su semilla más trágica.

Esta combinación indivisible de los acordes y la rendición vocal de Elton John con los versos de su habitual colaborador Bernie Taupin, evocan una profunda melancolía, la de un niño que ve partir a su padre hacia una misión espacial y al que tardará tiempo en volver a ver1. Aquí le han dado una vuelta a la tuerca, y no sólo convierten esa melancolía en verdadera tragedia, sino que invierten por completo la trayectoria del cohete: del viaje a las estrellas pasamos al descenso a los infiernos, acelerado y sin frenos, que sufre su protagonista, sumido desde siempre en una espiral de perdición (y hasta autodestrucción por momentos), de la que no puede escapar por mucho que realmente lo intente, y esa ensoñación final de la piscina no podría ser más metafórica y representativa.

Pero lo que realmente le termina de valer a esta secuencia la matrícula de honor es el valor narrativo y expresivo dominante de su montaje audiovisual sobre la palabra, a la que se atreve a silenciar por completo, así como al completo espectro sonoro diegético, dejando a la imagen totalmente desnuda en su encuentro con el hilo musical exterior. Elimina el diálogo justo cuando éste debería tener más presencia, autoridad y trascendencia. El gran secreto interno del mundo ficticio de la serie, latente desde el mismísimo piloto y hábilmente retenido durante tres temporadas completas, se revela finalmente y de manera inevitable. Podemos intentar leer los labios, imaginar el doloroso intercambio de palabras, pero todo ello quedará en un segundo plano, en el particular universo ampliado de cada espectador. La información, la emoción, aparece toda en la expresión de los actores, en sus caras y sus gestos. Y nadie mejor que el tío Elton para enfatizarlas, vestirlas y darles relieve.

En esta entrada me voy a permitir irme algo más por las ramas que en las anteriores, puesto que Californication destaca, entre otras muchas cosas, por su proliferación en estos momentos musicales extradiegéticos, consiguiendo imprimirle su marca y su recuerdo a temas ya tan míticos de por sí. Como este mismo, que también aparece en la clausura del episodio piloto (precisamente el momento donde queda sembrado el secreto que explota en el momento al que aquí se rinde tributo) bajo la versión de My Morning Jacket, quedando así asociado al dilatado arco argumental de Hank y Mia, identificándolo tanto en su apertura como en su eclosión final. Así como el auténtico himno de esta serie, You can’t always get what you want, emblemática pieza de los Rolling que acompaña a la primerísima (y polémica) secuencia de la serie, y cerraría el círculo, de alguna manera, con el grandioso final de la reciente 4ª temporada, que destila aroma a series finale, a epílogo absoluto (y que, por cierto, recuerda mucho a la destinataria del primer puesto).

Sin duda, el segundo gran “número” musical de esta obra, que estaría sobradamente incluido en esta antología si hubiese uno o dos puestos más. Un cierre idóneo para una cuarta hornada que parecía la definitiva, pero no lo fue en absoluto. El padre de la criatura, Tom Kapinos, afirmó en rueda de prensa, y con su equipo creativo en resultado confirmó, que las aventuras de Moody, Runkle y compañía no están para nada agotadas y que todavía tienen mucho que contar, justo cuando mucha gente estaba empezando a adelantar su fecha de caducidad. Con todo, los primeros avances de la 5ª temporada no han hecho más que sugerir, por activa y por pasiva, la conclusión definitiva del círculo. Habrá que esperar a verla, pero honestamente, no tengo prisa ninguna por que se acabe.

Pues bien, ya sólo quedan la plata y el oro. Sobre la número 1, ya he soltado una pista más que reveladora unas líneas más arriba. Sobre el segundo lugar del podio, me limitaré a decir que fue un cierre muy sonado y controvertido para una de las mejores series de la historia sin discusión, con uno de las canciones más míticas de todos los tiempos (y omnipresente en la ficción televisiva), que encima marca la diferencia con la gran mayoría al hacer aparecer la pieza musical de manera completamente diegética. En definitiva, que os lo acabo de chivar.


1 La letra está basada en el relato corto homónimo de Ray Bradbury, incluido en el volumen El hombre ilustrado.

 

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