67 MOSTRA INTERNAZIONALE D’ARTE CINEMATOGRAFICA DE VENEZIA (VIII) – FESTIVAL DE VENECIA (VIII)

DIARIO DE UN GALLEGO
EN VENECIA

DIA OCHO (08/09/10): UN ESPERADO ENCUENTRO

Sin duda, uno de los mejores recuerdos que me llevare de Venecia sera el de haber conocido a Oti Rodriguez Marchante, un critico cinematografico por quien siento una enorme admiracion. De hecho, aunque esto parezca la confesion de una adolscente, antes de venir a la Mostra habia disenhado mentalmente una especie de top five de “gente a la que me gustaria conocer en Venecia” en el que el estaba en el podio: 1. Quentin Tarantino, 2. Alex de la Iglesia, 3. Rodriguez Marchante, 4. Jose Luis Guerin, 5. Joaquin Phoenix.


Bromas aparte, llevo mas de dos anhos leyendo sus articulos cada semana y no me cuesta en absoluto reconocer que nunca escribo una critica sin haber leido la suya primero. Cuando Michi Huerta nos propuso en la asignatura Realidad, espectaculo y ficcion realizar “la critica de una critica” ni siquiera tuve que pensarlo: Rodriguez Marchante. En concreto, analice la critica que habia escrito de La Clase, Palma de Oro en 2008.
Como he podido decirle esta tarde, mas alla de lo cinematografico, leo sus textos simplemente por el placer de la lectura. En sus articulos no solo puedo notar el amor que siente por el cine, sino tambien por el propio lenguaje. Realmente admiro su insolita capacidad para construir ingeniosas metaforas, comparaciones, ejemplos o juegos de palabras que ilustren con precision todas las connotaciones de aquello que trata de expresar.
Con casi toda seguridad Oti Rodriguez Marchante ha sido la persona que mas ha influido en mi breve e insignificante carrera de pseudocritico cinematografico. De hecho, gracias a el he podido llegar a aprender el verdadero significado de eso a lo que llaman “critica constructiva”. Por supuesto, puedo no estar de acuerdo con su punto de vista (como el caso de Conoceras al hombre de tus suenhos, por mecionar uno de los mas cercanos en el tiempo), pero siempre presto gran atencion a sus argumentos.
El encuentro con Oti en el Palazzo del Casino fue, tal vez, lo mas destacado de un dia repletode claroscuros. Por la manhana (a pesar de la violenta tromba de agua que habia caido) la mayoria de los 27 asistimos al sugerente debate The documentary format: is this the real cinema? En esta ocasion, los ponentes fueron, junto a Giorgio Gosetti, los realizadores Walter Stokman y Andrea Caccia. Tras el interesantisimo debate tuve una igualmente enriquecedora conversacion con Caccia, en la que discutimos aspectos como el proceso de creacion de una historia de no ficcion o la distribucion del cine documental. Ademas, compartio conmigo una reflexion que me parecio digna de ser meditada: “es imposible filmar la realidad, ya que la realidad que existe es la que no queremos que exista”.
Con el buen humor que me habia provocado esta conversacion me fui a ver el film esloveno Oca / Dad, de Vlado Skafar. Esta hermosa y modesta cinta, presentada en la seccion de la Settimana della critica, narra de un modo pausado, reflexivo y contemplativo la bella historia de amor entre un padre y su pequenho hijo durante una jornada campestre. Sin embargo, hacia el final de la pelicula, se introduce insolitamente un pequenho fragmento de no ficcion en el que se da voz a los desesperados trabajadores de una factoria de la ciudad en la que se estaba grabando la pelicual de ficcion. A pesar de mi perplejidad al inicio, me parecio genial esta especie de parentesis comprometido, que el propio director explica a traves de una pantalla de texto.
Sin embargo, la cosa empezo a empeorar a partir de entonces. Primero, con la griega Attenberg, de Athina Rachel Tsangari. A pesar de algunas brillantes e inspiradas escenas, esta provocadora cinta (presentada en la seccion oficial) no llega a adquirir suficiente potencia y acaba siendo presa de un intereses muy parpadeante.
A continuacion, las cosas se complicaron todavia mas con la italiana Et in terra pax (seccion Giornate degli autori), de los jovencisimos Matteo Botrugno y Daniele Coluccini. He de decir que posiblemente esta haya sido una de las peliculas que menos me han gustado de las que he visto en el festival y, sin embargo, la sala ha vuelto a aplaudir con ganas a sus autores al final de la proyeccion. Honestamente, da que pensar… Le cuestion es: habria recibido esta ovacion si no hubiese sido italiana? Estoy seguro de que no.
Napoles es el escenario en de la ultima pelicula que vi hoy: Scena del crimine, de Walter Stokman. Este valiente y notable documental, estructurado en siete capitulos que completan un circulo que comienza y concluye en la prision para menos de la isla de Nisida, analiza desde multiples puntos de vista la violencia en la capital de la Campania.
El realizador holandes se involucra en un problema que lleva decadas asolando Italia dando voz a todos los implicados: policias, presos, delincuentes, vecinos, jovenes que se preparan para ser policias… Son testimonios honestos, directos y a menudo estremecedores. Se nos pone la piel de gallina al escuchar el modo en que una chica menor de edad narra como cometia sus atracos con violencia.

“No he querido apuntar con el dedo, sino escuchar. Por supuesto, al final el film es mi propia interpretacion de la vida en determinadas circunstancias, pero he tratado de prestar la mayor atencion a los detalles”, afirma el director.
Un gran trabajo de fotografia y una banda sonora notable contribuyen al admirable resultado final de este documental encuadrado en la seccion de Giornate degli autori.

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