LA DILIGENCIA – The Stagecoach (1939) de John Ford

LAS HUELLAS DEL OESTE
Maximiliano Curcio
Seria injusto decir que La Diligencia (Stagecoach, 1939) inauguró el género western. Por otra parte no seria cierto y estaríamos olvidando otras producciones que forman parte de la historia del género. Sucede que La Diligencia es la primera gran película de westerns y con este film John Ford sentó las bases y tradicionalismos que caracterizarían al género por mucho año combinando suspenso, acción, drama y situaciones humorísticas en medio de personajes bien delineados y con una historia que para amantes del género lo tiene todo. El género del western había plantado su semilla inaugural con Asalto y Robo a un Tren (The Great Train Robbery, 1903), considerada la primera película ficcional de Hollywood. Años más tarde El Caballo de Hierro (The Iron Horse, 1924) de John Ford seria una suerte de western fundacional en cuanto a sus códigos de género más evolucionados e innovadores.

John Ford ha sido un autor que en su obra ha logrado aunar su concepción del arte y sus convicciones personales casi como ningún otro colega. De valores militares y religiosos muy arraigados, Ford ha concebido a lo largo de los años un cine literal, puro e inquebrantable. Dueño de una obra sólida, se ha destacado como un gran narrador de historias, de atrapantes cuentos, de fábulas de aventura. La cámara de Ford no busca planos suntuosos ni efectos angulosos exagerados. Su cámara se convierte en espectadora de una historia para que la lente fluya mostrando a sus personajes. Como si sus dotes de gran generador de climas no bastaran, casi sin quererlo, en La Diligencia Ford utiliza el tan mentado McGuffin de Alfred Hitchcock para generar tensión. El ataque de los apaches –y su tensa espera- es una sospecha latente y permanente, que paralela al desarrollo de la trama argumentalmente la condiciona, sin ser en cuestiones narrativas un evento indispensable para el desarrollo de la misma. Allí radica parte de la magia del film.
Los personajes, una pincelada social de aquellos años, son seres de carne y hueso, con luces y sombras. La historia escenifica un cruce de personas de diferentes estratos sociales, motivaciones, convicciones y sentimientos encontrados. Ford va contando la historia entre bandidos, indios y americanos, exacerbando el choque de culturas y el peligro de sobrevivir en un lugar tan hostil como inhóspito como es el oeste. De atmósferas tan poderosas como atrapantes, La Diligencia encuentra su lugar de road movie en una marca registrada del cine de Ford que el género adoptaría como ambientación propia, con el imponente Monumental Valley como escenario.
El relato se desarrolla dentro de una diligencia, donde es gran merito de Ford crear ese clima claustrobófico que un espacio limitado transmite. Dicha limitación Ford la enriquece dotando a sus personajes de constantes y variadas interacciones, en un viaje que sin dudas modificara a sus pasajeros para siempre, sacando lo mejor del ser humano que llevan dentro. Al bajar de la diligencia, ya no serán los mismos que cuando emprendieron la travesía. El grupo que allí convive unirá sus fuerzas y se brindara apoyo mutuo frente al peligro. Son seres encerrados en un universo limitado, afectados en su angustia, sus miedos, sus pulsiones de vida.
La guerra de Secesión como marco histórico para el cine hollywoodense de aquellos años nos relata una historia de valores humanos: el honor, la venganza, las falsedades, la hipocresía y las apariencias son temáticas recurrentes. La mirada de Ford sugiere que el ser humano comete errores que lo marcan para siempre, que lo persiguen durante toda la vida. Casi como un mandato, solo mirando a su interior podrá encontrar la nobleza que le permita encontrar la felicidad en medio de un mundo corrompido.
El film, sin ser uno de denuncia social, como si lo seria la futura Uvas de la Ira (Grapes of Wrath, 1940), se permite dotar a sus personajes de una carga social muy tendenciosa, como el párrafo anterior sugiere. No es casualidad que todos los personajes tengan un conflicto moral consigo mismos. En estos arquetipos sociales Ford deja ver su vertiente ideológica: En los marginados de la sociedad (la prostituta, el borracho, el apostador) ve la generosidad y la bondad como justicia social frente a la mezquindad y el egoísmo de los más poderosos. Y existe una visión relativista, donde este análisis de personajes y caracteres se encuentra revestido por un marcado acento heroico que cae sobre este heterogéneo grupo, en donde el bien y el mal condicionan al hombre según las circunstancias que afornta.
Ford difunde los valores del respeto y la valentía como creencia de un mundo mejor. Casi como un dogma el realizador incluso cree en la entrega de la propia vida, si hiciese falta. Si bien se cuela en el relato un mensaje acerca de la justicia por mano propia, es cierto que el film reflexiona de forma mas filosófica sobre la violencia que hoy día el genero de acción o el bélico conciben de la forma mas explicita y visceral. El autor combina a la perfección el estándar de acción de su impronta con el espíritu y calidad que exigían los majors estudios por aquellos años conformando un micro mundo del oeste que alberga la confrontación entre civilización y barbarie, despuntándose la supremacía.
Para John Wayne este papel fue el inmediato salto a la fama como estrella luego de muchos años haciendo papeles en westerns clase b y su unión con el director perduraría por años. Un icono del héroe del oste, Wayne fue participe de mutuas colaboraciones en posteriores películas junto a Ford, al mismo tiempo que el éxito tanto de critica como de audiencia le permitió al genero western ganarse un lugar de importancia en el mapa mundial del cine de esos tiempos, convirtiéndose en el genero americano por antonomasia. De estilos narrativos y visuales clásicos La Diligencia recibió el reconocimiento unánime como un hito en la historia del western. Nadie pone en duda que su impacto cambio el curso del mismo, para siempre.

 

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