OSCARS 2010: LA CRÓNICA


Y LA ACADEMIA

PREMIÓ A LA MUJER

Julio C. Piñeiro

Well, the time has come. Estas palabras de Barbra Streisand al abrir el sobre que contenía el nombre del ganador a la Mejor Dirección, terminaron de soplarnos algo que se venía intuyendo desde los BAFTA y los Directors Guild Awards: Katrhyn Bigelow, y a la postre The hurt locker serían los triunfadores de la noche. Sin duda, ha sido una edición histórica, no por una gala insípida que se salvó por momentos puntuales, sino por ser la primera vez que una mujer se hace con el Oscar a la Mejor Dirección. Al contrario que en la política, aquí ha llegado primero la mujer que el afroamericano.


El propio desarrollo de la gala ya nos venía disipando las dudas en torno a la competencia entre Avatar y la cinta de Bigelow, las dos únicas contendientes a la categoría reina (obviamente las que más esfuerzo e inversión con diferencia han hecho para conquistar a los académicos). Tanto los guiños con cierto aire a crítica a James Cameron por parte de algunos de los presentadores (mayoritariamente actores), en los que se hacía referencia a la preponderancia de la técnica, como las “bolas de set” que The hurt locker arrebataba en mano a mano directo a la superproducción 3-D, precisamente en categorías técnicas (el Montaje o los dos de Sonido).


De primeras todo parecía que la Academia, como parte de la industria, no iba a dejar de escapar esta oportunidad de vestir de honores al estandarte del mayor asalto que la exhibición le ha asestado a la piratería, a la par que producción más taquillera de todos los tiempos con una amplia diferencia (el rendimiento comercial es algo a lo que los académicos no se pueden resistir, por mucho que se empeñen en lo contrario). Pero los mencionados sorpassos que la película bélica, de producción independiente, asestó al coloso digital en el circuito de premios, empezaron a cambiar la dirección del viento.


La más que probable razón se deriva de la gran presencia y poderío del gremio actoral en la membresía de la Academia, que, ya por orgullo y romanticismo o quizás también por temor a una espiral de desempleo y pérdida de influencia, decidieron retrasar la instauración inminente y sin retorno de la era digital y la proliferación del 3-D y la captura de movimiento, en la que los intérpretes verán poco a poco menguar su presencia y poder, ante la posibilidad de ser incluso completamente reemplazados por unas criaturas infográficas más perfectas (y obedientes). Con todo, Cameron, ya poseedor de un Oscar, parecía estar contento ante el triunfo de su querida ex-mujer (sin ironías). Esto es saber competir… y saber llevar un divorcio.


Pero el 3-D no fue del todo castigado ni se fue de vacío. Aunque de momento se le haya vedado el reconocimiento en el cine convencional de “acción real” (término que en poco tiempo se a convertir en poco menos que un eufemismo), sí se le abre el camino en el cine de animación, con el incontestable triunfo de Up en la animación, otra conquista más en el imperio de Pixar. Si bien estaríamos siendo totalmente cínicos si supeditamos los méritos de la factoría de Lasseter a la técnica: sus excelentes y nada infantiloides guiones son los que realmente conquistan el corazón de la audiencia, hasta el punto de colar a Up en la propia sección de Guión Original (que se llevó también The hurt locker) y hasta en la categoría reina. He aquí la grandeza de Pixar. Felicidades también a Michael Giacchino, compositor de la música, que se alzó con la estatuilla: un merecido reconocimiento a un profesional de la partitura que se inició en las heterogéneas industrias del videojuego y la TV.


Otra de las cabezas visibles fue la oportunista e hipervalorada Precious. El empuje de una madrina de lujo, Oprah Winfrey, reina indiscutible de las tardes catódicas yankees, ha resultado definitivo. Dos importantes galardones, como son el Guión Adaptado (del que sería mucho más justa merecedora Up in the air) y el cantado (y éste sí merecido) reconocimiento a Mo’Nique, a la que además hay que elogiar por su entereza a la hora de negarse a participar en cuerpo y alma en el ‘peloteo’ a los académicos, a quienes aparte mandó un interesante recadito: “Quiero agradecer a la Academia por haberme premiado por la interpretación y no por la política.”


Christoph Waltz era otro que tenía la estatuilla ganada de antemano, por su soberbia creación del heterodoxo y políglota coronel nazi Hans Landa, y así fue. Esperado único galardón para Malditos bastardos, pese a los empeños del productor Harvey Weinstein en las últimas semanas. Otros honores que se hacían esperar eran los de Jeff Bridges, que por fin se los llevó el pasado domingo, a la sexta intentona. Fue de los pocos que se saltó el protocolo extendiéndose en los agradecimientos, pero la entrañable maestría con la que lo hizo, lo redimió al instante.

Asimismo, debe entenderse la consideración al mérito de Sandra Bullock: pese a que algunos la sigan viendo como otra cara bonita sólo válida para comedias tontorronas (con bromita incluida de los anfitriones haciendo referencia a Miss Agente Especial), llevaba varios años tomándose en serio y realizando roles más complejos en producciones independientes que le daban más cancha, como Crash o Historia de un crimen. También tenía las de ganar, al competir con dos veteranas ya ganadoras de la estatuilla (Helen Mirren y Meryl Streep, nominada año sí año también) y dos novatas (Carey Mulligan y Gabourey Sidibe) y al haber convertido The blind side en la película más taquillera de la historia protagonizada por una actriz. Seguramente no tardará en convertirse en la nueva ‘novia de América’, es decir, la actriz mejor pagada, para lo que siempre fue necesario el haber ganado previamente la estatuilla. Por cierto, es la primera vez que alguien gana Oscar y Razzie el mismo año; el asunto es que se lo tomó con humor y fue a recoger ‘el otro’ premio, otorgado por Loca obsesión, presentándose en el escenario con un carrito lleno de DVDs de la película, que repartió al público. Otro punto a su favor.

El sorpresón de la gala, que deje a todo el mundo descolocado, fue la victoria de la hispano-argentina El secreto de sus ojos como Mejor Película de Habla No Inglesa, imponiéndose a las dos favoritas, La cinta blanca y Un profeta, por este orden. La industria española estará todavía descorchando champán, por la parte que le toca, pero, sin intención alguna de desmerecer el film de Campanella, creo que aquí se han colado con todas las letras. Y la verdad es que me cuesta entender el porqué. Tendría razón un lector que expresaba en un comentario que, por ley divina, quién se lleva Palma de Oro no se hace con el Oscar.


Llegamos a la otra cara de la moneda, las derrotadas. Aparte de los mencionados fiascos de Avatar y lo del párrafo anterior, otra película que se fue injustamente de vacío fue Up in the air, toda una lección de que se puede hacer cine social dentro de los códigos convencionales. George Clooney lo tenía francamente difícil ante Jeff Bridges o Morgan Freeman, o Vera Farmiga y Anna Kendrick ante el reconocimiento unánime a Mo’Nique. Pero tendría que haberse llevado, con todo derecho, el de Mejor Guión Adaptado, ya que posiblemente estemos ante uno de los mejores libretos llevados últimamente a la pantalla. Pero Jason Reitman es joven y tarde o temprano se llevará el gato al agua, y más si sigue en esta línea.


Un fracaso que ya venía de atrás era el de Nine, que se presentaba como una de las firmes candidatas en el circuito de premios, pero se fue de vacío en unos Globos de Oro en los que optaba a todo, obtuvo una mísera presencia en las nominaciones a los Oscar, en las que sólo destacaba Penélope Cruz en la categoría de Actriz de Reparto, y finalmente se volvió a ir con las manos totalmente vacías. Definitivamente, el intento de emular a Fellini a lo Hollywood no ha cuajado. Muchos también echaron en falta algún mérito para Distrito 9, una de las sorpresas de la temporada.



Si bien los 10 títulos nominados a la categoría reina hicieron subir la audiencia, recuperando la caída del público joven y atrapando algún segmento específico, y la incertidumbre en cuanto a la ganadora que convirtió el circuito de premios de este año en el menos previsible en mucho tiempo, la gala se lleva un suficiente muy raspado. El sacrificar el factor emotivo para darle velocidad a la gala, las continuas pausas publicitarias (por muy cortas que fuesen), la fallida química entre los decepcionantes Steve Martin y Alec Baldwin, y la desidia de muchos de los presentadores (ay, Kristen Stewart), convirtieron a la gala en un insípido y latoso espectáculo, sólo salvado por algunos momentos puntuales, como las presentaciones de los nominados a intérpretes protagonistas, por parte de compañeros suyos (como se hacía antes), algunos clips como el de homenaje al género de terror, al recientemente fallecido John Hughes, a Roger Corman y Lauren Bacall, los premios honoríficos (una sección fundamental, lamentablemente retirada de la gala), el siempre emotivo in memóriam o el ver juntos en el escenario a dos tipos tan peculiares como Almodóvar y Tarantino, que presentaron la sección de Mejor Película Extranjera. Por fin podemos decir que la gala de los Goya se ha merendado en espíritu a la de los Oscar (nos estamos ‘malacostumbrando’ a ver TV sin cortes publicitarios).


Los premios de la Academia han vuelto de lleno a unos preocupantes defectos de los que parecían querer escapar, y tendrán que dejarse la piel el año que viene para remontar el vuelo y recuperar al público de manera tan efímera habían ganado este año. Por el resto, dejemos de hacer quinielas y disfrutemos de las películas en su estado más pura, sin rompernos la cabeza con que ganen más o menos premios. El circuito ha terminado y no volveremos a él hasta el año que viene.


 

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Comments
6 Respuestas to “OSCARS 2010: LA CRÓNICA”
  1. Leila... dice:
    Bueno, la verdad, es que la ceremonia me pareció muy "seca", demasiado carente de gracia (excepto por Ben Stiller y algunos momentos de Baldwing y Martin), difiero en que el In memoriam fue emotivo, yo pienso que fue el peor en años (y la verdad es que éste si era un año para un buen homenaje!).
    Tom Hanks al presentar "Mejor Película" no me gustó tampoco, fue tan apresurado que ni la misma Bigelow terminó de festejar su premio como Directora (merecido…, al menos mejor que los demás nominados)
    "Up in the Air" creo que merecía el galardón por Guión Adaptado, y "Up", a mí entender, era mucho mejor que las otras 9 ternadas… Pero "The Hurt Locker" era mejor que "Avatar", "Bastardos sin Gloria" y "A Single man"…
    En cuanto a "El Secreto de sus Ojps"… Lo merecía: "The White Ribbon" me parece una copia "camuflada" a "El Huevo de la Serpiente" y "Un profeta" tiene una historia ya contada…
  2. Julio C. Piñeiro dice:
    Lo dicho, sin merecer a El secreto de sus ojos, creo que las otras dos están uno o dos escalones por encima… ni creo que Haneke copie directamente a Bergman (más bien homenajea a su estilo) y la historia de Un Profeta, como dije en mçi crítica, va más allá de una simple ascensión en el microcosmos carcelario.

    Y aunque tenga que ir de abogado del diablo, me aprece mejor Avatar que The hurt locker. Ni la de Bigelow me parece para tanto ni la de Cameron para tan poco.

    Pero entre Avatar y Up in the air, ya dudo: la de Reitman me encantó.

  3. Eloy Domínguez Serén dice:
    A pesar de que muchas veces no estamos de acuerdo, en esta ocasión suscribo las palabras de mi compañero.
    Me alegro del impulso que este Oscar podría suponer para el cine independiente frente al comercial puro y duro, pero analizando individualmente 'Avatar' y 'The hurt locker' considero que la película de James Cameron es muy superior a la de Bigelow (aunque, por supuesto, el guión de Mark Boal está a años luz del de Cameron).
    Por otra parte, todos sabemos que Oscar es Hollywood, Hollywood es industria e industria es dinero. En este sentido, James Cameron debería de ser algo así como una especie de salvador para la Academia (que no, por supuesto, para el cine. Ni mucho menos).
    En cuanto a la mejor película extranjera, mi alegría al ver a Campanella recoger el Oscar fue inmensa y su película me parece extraordinaria (así lo reflejo en mi crítica), pero 'La cinta blanca' es una obra maestra absoluta. Me alegro muchísimo por Campanella y nuestros hermanos argentinos, pero el justo vencedor, según mi modesto punto de vista, tendría que haber sido Haneke.
    Por cierto Julio, enorme la foto de Cameron sentado justo detrás de Bigelow. En este caso, esa imagen vale más que mil palabras, es el reflejo de lo que aconteció este domingo
  4. Julio C. Piñeiro dice:
    Hombre, tanto que 'The Hurt Locker' sea un impulso para el cine independiente,…

    Su victoria se debe a una cierta coyuntura y a una gran campaña de peloteo a la Academia, mano a mano con Avatar (como pasa siempre, vamos).

    Incluso diría que se trata de la facción más comercial del cine independiente.

    Al menos Precious sí se molestó en conservar ese envoltorio indie.

    Puse esa foto de ambos porque la que encontré del abrazo era demasiado pequeña. En serio, me alegra mucho cuando una ex-pareja se lleva tan bien (al menos aparentemente) tras una separación, y para más inri en competencia directa. Lo dicho, todas las ex-parejas deberían imitar a esta. Chapeau por ambos.

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