ESPECIAL 100 ARTÍCULOS DE CRÍTICA Y CINE (II)

DE LA VIA VENETO A LA RUTA XACOBEA

Poco más puedo decir de lo que Lord Eloy no haya ya dicho. Pero, aprovechando la primera vez que puedo escribir más libremente y hablar de mi propia persona, sin verme obligado a someterme a un mínimo de rigor en la forma, el contenido y el enfoque que siempre me exijo en cada nuevo artículo. Seré sincero: no voy a hablaros esta vez sobre cine, sino sobre unas vivencias en las que el cine ha tenido un papel especial.

Tempus fugit. Empiezo mi historia con esta locución latina ya que parece que fue ayer cuando Eloy me propuso embarcarme en esta aventura creativa, con el inicial, y quizás también vigente propósito de dejar constancia escrita de nuestras discusiones cinéfilas, elucubraciones teóricas más o menos serias, diversas filias y fobias y demás idas de olla.

El escenario era óptimo. Yo me encontraba viviendo la dolce vita romana lo mejor que se podía con una beca Erasmus, el mismo año en que mi compañero hacía lo propio unos kilómetros más arriba, en la capital europea de la moda y el comercio, el carácter padano por contraposición a la felliniana vida romana o al folclórico sur.

Un año clave en nuestras vidas, no sólo por las inolvidables fiestas, viajes y experiencias en un marco de intercambio de culturas en múltiples niveles, sino también por la gran oportunidad que ambos tuvimos de disfrutar en su plenitud el arte de la imagen en movimiento.

Aunque no visité Cinecittà hasta uno de mis últimos días en la Ciudad Eterna, con el calor apretando y arreglándomelas para colarme y dar un rodeo por los míticos sets donde se rodaron desde los títulos más importantes de la edad dorada del peplum, hasta producciones recientes de la talla de Gangs of New York, La pasión o la serie de la HBO Roma, pasando por los años más excelentes de la cinematografía italiana de autor, con ese gran símbolo que es la logradísima recreación de la Fontana di Trevi para el baño nocturno de Anita Ekberg y Marcello Mastroianni.

Pues bien, Cinecittà fue casi el final del camino, pero desde el primer momento en que aterricé en la capital del imperio, me di cuenta de la gran oportunidad que tenía por delante, y para mi suerte, la aproveché. Empezó todo con la Festa del Cinema en octubre, donde tuve la oportunidad de visionar en preestreno las películas con sus protagonistas y creadores presentes en la misma sala (Tom Cruise, Robert Redford, Sean Penn, Peter Bogdanovich y un largo etcétera), e incluso asistir a encuentros con Terrence Malick, en la primera entrevista que concedía desde hacía casi treinta años, o con el mismísimo Coppola, al que tuve la oportunidad de formularle una pregunta, en un inglés chapurreado, con el pulso temblándome ante la increíble realidad de estar hablándole al culpable de la trilogía más importante de la historia del cine.

Eso fue sólo el principio. La Casa del Cinema (en Villa Borghese), el Palazzo delle Esposizioni o muchos otros edificios romanos fueron escenario de encuentros igualmente emocionantes, como Malcolm McDowell, Dario Argento o las Familias del Cine Español (germen de mi primer artículo en el blog), increíbles exposiciones como aquella completísima de Stanley Kubrick (que Eloy tuvo la oportunidad de visitar, siguiendo mi consejo), oportunidades de ver en pantalla grande míticos títulos de cine underground, y un larguísimo etcétera que no incluyo ya que, como decía Billy Wilder, bajo ningún término se debe aburrir al público.

Mención aparte merece la visita a Turín, cuando aquí el servidor subió a Milán a visitar a su amigo y futuro “socio”. Casi de casualidad, y gracias a la cortesía del señor Mota (gracias de nuevo, tío), ambos visitamos una ciudad, con fama de gris y fea, que inicialmente no entraba en nuestros planes, pero que nos dio una grandísima y agradable sorpresa, aderezada por el Torino Film Festival que esos días tenía lugar y por la visita al fenomenal Museo del Cine en la Mole Antonelliana. De algún modo, inconscientemente, allí cristalizó en nuestras mentes la idea de un proyecto que finalmente se ha hecho realidad.

También al Erasmus en Roma le debo El efecto Rashomon, quizás mi proyecto escrito más importante y (creo que) logrado. Nació como un trabajo académico para una asignatura impartida por el mismísimo Roberto Faenza, cineasta responsable de obras capitales como Forza Italia! o Sostiene Pereira, que tuvo la gentileza (o el desdén) de otorgarle la máxima clasificación. Pronto me di cuenta de que podría funcionar como un ensayo publicado por entregas, y así fue. Incluso algunos lectores ya se han “anticipado a los hechos” adivinando las películas que vendrían a continuación. No os impacientéis, la última entrega llegará la próxima semana.

De la experiencia académica querría también resaltar la figura de Paolo Bertetto, uno de los teóricos del cine más importantes de Italia y Europa, del que tuve la suerte de ser alumno suyo. Gracias a él, he aprendido a mirar a David Lynch, y por extensión, a todos los cineastas, con otros ojos. ¡Qué grandes eran los visionados de Mulholland Drive en plena sobremesa con el Aula Magna a rebosar!

Con todo esto, el plató más importante de Roma es la propia ciudad, sus calles, sus plazas, sus recovecos, su gente, centrándome en ese aroma especial de la Via Veneto, que finalizaba en el Largo Federico Fellini, entrada a la preciosa Villa Borghese. Eloy y yo guardamos graciosas (y surrealistas) anécdotas de los paseos por esa calle, otrora centro neurálgico del mundo del cine italiano en su época dorada.

Allá por el mes de Julio nos volvimos a casa con la Eurocopa bajo el brazo, y la gran experiencia de celebrar la victoria de España sobre Italia (que supo incluso mejor que la final) en plena Piazza di Spagna. Un verano entre prácticas y readaptación al Galician way of life, que no voy a negar que también se añoraba. En septiembre, acudí como cada año puntual a la cita con Woody Allen en Vicky Cristina Barcelona, de la que salió mi primera crítica hecha expresamente para el blog.

El punto de giro llegó en noviembre con la acreditación para el Festival Cineuropa en Santiago de Compostela, al que llevaba algunos años asistiendo como público. En ese “festival de festivales”, con un mes lleno de excelentes y variadas películas, tanto de estreno como clásicos, empezó el blog a tomar dimensión. En 2009 la aventura continuó con la SEMINCI, a la que por fin asistí tras no haber podido finalmente el año anterior, y de nuevo Cineuropa, en mayor calidad y cantidad.

Desde entonces, la historia ya la conocéis, el número de visitas crece cada vez más y nuestro blog adquiere más presencia al hacer multicanal (en Facebook y pronto en Twitter). Esta vista atrás no me trae una agridulce nostalgia, sino un montón de esperanza en el futuro, ya que estoy viendo que estos 100 primeros artículos son sólo el inicio del camino. Pronto intentaremos ampliar el elenco de festivales, así como abrir nuevas secciones, como la de cortometrajes (próximamente), las firmas invitadas, o una asignatura pendiente desde hace algún tiempo: la ficción televisiva. Excusas para arrancar no faltan: 6º y última temporada de Perdidos, inminente final de la lamentablemente alargada Héroes y ahora en marzo la vuelta de Flash Forward tras el parón. Estad también atentos la noche de los Oscar, ya que tenemos planeado un seguimiento en directo que seguro estará lleno de sorpresas.

Sobre el método a seguir a la hora de escribir una crítica, no intento guiarme por ningún tipo de dogma, sino más bien por la idea de tratar objetivamente la subjetividad, es decir, relatar lo más coherentemente posible las impresiones que una película me ha producido, y por qué son importantes. Intento hacerlo de manera intuitiva, incluso improvisando, y siempre me quedan las ganas de hacerlo en un formato original y novedoso, aunque no me haya prodigado mucho en ello (únicamente en Slumdog Millionaire), pero prometo hacerlo más a menudo a partir de ahora. Mis principales obsesiones son no alargarme mucho (aunque muchas veces no lo pueda evitar) e intentar hablar lo más mínimo de la trama, pese a que soy de los que leo la crítica después de haber visto la película. Creo que nunca me he guiado por un criterio destructivo, y si alguna vez así lo pareció, es debido a la decepción que unas altas expectativas previas suelen producir cuando el resultado final queda por debajo (Eloy, no hace falta que te diga a cuál me estoy refiriendo). Hay que probar a sacar siempre lo mejor de cada film, valorando las intenciones de sus creadores y el arduo trabajo que el hacer cine supone. Como se suele decir, cuando no se puede decir algo bueno de algo o de alguien, mejor no decir nada. Sí, las críticas negativas son mucho más difíciles que las positivas. Deshacerse en elogios queda bien, despotricar hasta las entrañas no.

De mis críticas, quizá le tenga más aprecio a La cinta blanca, a mi juicio, mi reseña más lograda. Aunque las que han tenido quizás más resonancia han sido las de El erizo y Luna caliente, sobre todo esta última, debido a mi condición de abogado del diablo para con un Vicente Aranda que está padeciendo una furiosa campaña de boicot y denostación, bajo mi punto de vista, excesiva e inmerecida.

Reconozco que no soy un habitual lector de revistas de cine, al menos no todo lo que debería. Como individuo criado en la era digital, la red es mi principal fuente de comunicación. Así me gustaría dedicarle un guiño a ese microcosmos de la cinefilia on-line que es FilmAffinity, sobre todo a los incorregibles Txarly, Maldito Bastardo, Agitador Nokturno y compañía, con métodos muy cuestionables pero que, cuando menos, proporcionan saludables carcajadas y ayudan a tomarse menos en serio a uno mismo y a las películas, un proceso casi siempre constructivo. Y por supuesto, mi admiración a Antonio Gasset: sigo siendo un espectador habitual de Días de Cine, pero, por supuesto, no es para nada lo mismo… cuánto se echan de menos sus perlas verbales inesperadas en su sempiterno y uniforme tono de habla, la genialidad con la que daba paso a la publicidad y la capacidad de soltar una barrabasada y quedarse tan pancho.

Por último, los agradecimientos. A Eloy, en primer lugar, por haberme invitado a zarpar en esta aventura creativa que está tomando un rumbo inesperado (en el buen sentido). A Isaac, Hadrao y Javi, los tres grados de separación a través de los que nos conocimos, y con los que seguimos teniendo interesantes, profundas e incluso estrambóticas conversaciones sobre el celuloide y sus derivados. A blogs y demás medios amigos que nos enlazan y nos tienen en cuenta, incrementando nuestro número de visitas. Y en general, a todos los que al menos os molestáis en leer nuestros artículos e incluso a dejar vuestra más sincera opinión. Gracias de todo corazón.

Este 2010 es un año santo compostelano, un Xacobeo que promete. En los próximos meses, Galicia será el epicentro cultural del mundo, y nosotros estaremos allí, intentando aprovechar todo lo que podamos y llegar todavía más rápido al artículo nº 200.

Espero no haberos quitado demasiado tiempo, que podrías estar invirtiendo en el visionado de películas, series, reportajes, cortos, videoclips o demás material audiovisual en YouTube, así como cualquier otra experiencia igualmente enriquecedora. Estas palabras son fruto de la profunda emoción que siento al ver que nuestro proyecto ha salido adelante y crece día a día. Sam la seguirá tocando todas las veces que haga falta.

 

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Comments
4 Respuestas to “ESPECIAL 100 ARTÍCULOS DE CRÍTICA Y CINE (II)”
  1. Eloy Domínguez Serén dice:
    He leído todo tu artículo con una sonrisa en la cara. Me has ayudado a recordar lo mucho que pueden dar de sí dos años, sobre todo nuestro "incidente" en Via Veneto. Sin olvidar el personaje felliniano que nos encontramos en el autobús a la salida de Castel Sant'Angelo.
    De Torino recuerdo tu mítica foto en "el despacho de O. Selznick" y la muerte de Lee Marvin en "The Killers", con Cassavetes y el mítico Reagan.
    Es curioso que nuestras primeras experiencias con este blog partiesen, en ambos casos, de Coppola. ¿Para cuándo otra obra maestra del maestro?
    También me alegro de que hables de su "trilogía", no decía lo mismo uno de los personajes de aquel guión cinéfilo que no pudimos rodar en Vialia porque nos largaron a las primeras de cambio.
    Un abrazo amigo y que cumplamos muchos más
  2. Cinema Paradiso dice:
    Muchísimas felicidades!
    Os deseo sinceramente que sigáis así y lleguéis pronto a las 1000 críticas. Enhorabuena por vuestro trabajo y un abrazo.
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  1. […] Me he declarado en repetidas ocasiones, en público y privado, profundo admirador de Woody Allen, al que espero ansioso cada temporada, normalmente por otoño, lo más puntual que pueda, y raramente saliendo decepcionado (lo que resulta más que loable en un creador que se acerca a los ochenta años y nos sacude, sin falta, una nueva película cada año que pasa). Asimismo, nunca he dejado de manifestar mi amor por la ciudad de Roma, en la que tuve la suerte de vivir casi un año entero; una experiencia que me cambió por completo la vida y en la que se encuentra asimismo el origen de esta web (creo que ya os he contado esta historia). […]
  2. […] yo algo más imberbe, durante mi año de Erasmus en la eterna Roma (a donde se remontan los orígenes de esta web), un amigo italiano me invitó al concierto de su banda, que servirían de teloneros a […]


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