MI NOMBRE ES HARVEY MILK – Milk (2008) de Gus Van Sant

EL PRECIO DEL SUEÑO AMERICANO


Clint Eastwood aseguraba en El Bueno, el Feo y el Malo (1966) que “el mundo se divide en dos categorías: los que tienen el revólver cargado y los que cavan”. Pues bien, del mismo modo, yo afirmo que los ‘biopics’ se dividen también en dos categorías: las biografías de personas y las biografías de personajes. La primera de ellas indaga en quién hizo qué (Toro Salvaje, Patton… ); mientras que la segunda se decanta por exponer qué hizo quién (Lawrence de Arabia, La Lista de Schindler…). En este sentido, Mi nombre es Harvey Milk podría interpretarse como un planteamiento afín a esta segunda categoría.

Tras completar su llamada ‘trilogía de la muerte’, con Gerry (2002), Elephant (2003) y Last Days (2005); y poner punto y final a un ciclo con Paranoid Park (2007), Gus Van Sant vuelve a coquetear con la industria hollywoodiense en su nuevo film, en el que narra los ocho últimos años de vida de Harvey Bernard Milk, ferviente activista a favor de los derechos de los gays y primer político declaradamente homosexual elegido en los Estados Unidos para un cargo público. En concreto, para el de concejal en el ayuntamiento de San Francisco.

Si sus cuatro anteriores obras conformaban una elegía al aislamiento, la violencia, la muerte y el silencio; Mi nombre es Harvey Milk es un atronador grito a favor de las igualdades sociales, la integración y las libertades colectivas. Un alegato que hace de esta cinta una obra tan necesaria como oportuna.

Sean Penn logra hacer suyo un personaje incisivo, persuasivo, perseverante, comprometido… Sin embargo, surgen muchas incógnitas en torno al Harvey Milk fuera del ámbito político. A pesar de que es el protagonista quien narra su propia historia, la inmersión en la psicología del Harvey Milk humano es muy superficial, privilegiando la exposición de los hechos y los logros. Situación análoga a la del resto de personajes, mal definidos a pesar de las buenas interpretaciones de los sorprendentes James Franco y Emile Hirsch y del consagrado Josh Brolin. Sobre Diego Luna, sólo diré: patético.

Sin embargo, la película cuenta con importantes puntos fuertes, como el sobresaliente montaje, en el que se acoplan brillantemente imágenes de archivo con el metraje de Van Sant; y la precisión y clarividencia documentarística del guión escrito por Dustin Lance Black.

 

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Comments
2 Respuestas to “MI NOMBRE ES HARVEY MILK – Milk (2008) de Gus Van Sant”
  1. Julio C. dice:
    Bien tío, entonces tendré que considerar verla. Ya tengo una buena referencia.

    Porque tú ya sabes de sobrado lo “muchísimo” que me gusta este director tan particlarmente… ameno en sus propuestas.

    En fin, tendré que verla. Al menos por Sean.

  2. Films Made In Spain dice:
    Jajajajaja Sinceramente a mí esta película me dejó bastante frío, a pesar de ser una película correcta. Prefiero, definitivamente, el Van Sant de ‘Paranoid Park’. Un abrazo man
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